El trabajo de un guionista, según Mauricio Cuervo (Parte II)

Laura Montes

Esta semana continuamos con las segunda entrega del conversatorio con Mauricio Cuervo, en la que se abordan temas tan interesantes como el proceso de escritura, la estructura, la escritura personal y ser guionista en Colombia.

Sobre su proceso de escritura

Es de suma importante que cada guionista identifique su máquina creativa. Dago García, guionista y productor, se levanta a las cinco de la mañana a escribir, y se detiene a las cuatro de la tarde. Mientras que Mauricio Cuervo, dice que cuando ya se sienta a escribir un guion, es porque ya tiene todo muy claro en su cabeza. Son métodos y procesos de cada uno. Recomienda que cada persona identifique cual es su proceso creativo para poder trabajar en torno a él. Por ejemplo, el guion de Silencio en el paraíso solo llega a las sesenta páginas. Sin embargo, la película dura una hora y media, justo como él lo tenía planeado, porque conoce su forma de escribir extendida a tiempo en pantalla.

En su proceso de escritura, lo que él suele hacer es escribir primero la escaleta y así tener todo claro. Afirma que hay dos formas de acercarse al guion, que aprendió de algunos profesores cuando hizo sus estudios en España. La primera la conoció por una profesora. Ella hacía treinta y dos escaletas distintas antes de ponerse a escribir. Así la historia iba evolucionando antes de escribirla si quiera. Y la segunda, de otro profesor, quien escribía varios argumentos. Primero, hacía uno de quinientas palabras. Luego, de mil palabras. Y así consecutivamente.

El equilibrio entre el uso de la estructura clásica y la escritura personal

Mauricio Cuervo, graduado de la Universidad Nacional de Colombia, afirma que dentro de la carrera nunca le mostraron un libro de guion, por lo que al principio no sabía quién era Syd Field. Fue al final de la carrera que escribió un guion, y descubrió los libros y la teoría al respecto.

Ahora piensa que hay una manera inconsciente en que utiliza la teoría para escribir. Le ha servido leer biografías de directores como Luis Buñuel, o lo que François Truffaut escribió sobre Alfred Hitchcock. La teoría también le ha servido para saber que “cuando hay un problema en el tercer acto, el problema está en el primer acto”. Y le han sido útil los manuales de Linda Seger, además de que son divertidos de leer.

Mauricio también estableció cómo encuentra su equilibrio entre la estructura clásica. Él tenía claro que su protagonista debía llegar a un límite, y tenía claro los puntos clave de su guion. Lo piensa en términos de serrucho: a veces arriba, a veces abajo. Como “Don Quijote De La Mancha”, en donde el personaje pierde y gana el mismo número de veces. Y para él siempre es importante ese serrucho, por tiempos algo bien, por tiempos algo mal.

Igualmente, creerle mucho al instinto. Cada uno sabe cuando hay algo que no se siente bien en el guion, por lo que siempre hay que tenerlo claro, y sentirlo. Lo más importante que necesita un guionista es un detector de niebla. “Si no lo tiene, se jodió”, afirma el guionista. William Goldman dice que en este oficio nadie sabe nada, se está reinventando todo el tiempo. Y por eso hay que tener un equilibrio entre lo que te han enseñado y lo que sale de ti.

Ser guionista (en Colombia)

Es muy frustrante, porque lo peor de serlo, es que “si no te gusta algo del filme, no puedes hacer nada”. El acto de entregar un guion, Cuervo lo compara con entregar un niño al mundo. Se quisiera hacer uno a prueba de balas. Pero no siempre se puede.  Por eso, Dago García recomienda que los guionistas no deberían ver sus películas. Aparte, “aquí pagan mal. Si pagaran bien, al menos uno se aguanta”.

Lo único en lo que un guionista medianamente puede interferir después de entregar el guion, es sugerir el casting. Sin embargo, generalmente no es tomado en cuenta, ya que así al guionista no les guste, el productor y el director eligen. Solo se puede opinar o sugerir.

También dijo que, para ser guionista en Colombia, lo ideal es hacer un guion a prueba de balas, además de escribir con la calculadora al lado, pues en el país las limitaciones creativas son limitaciones de producción.

En cuanto a la importancia de hacer un guion a prueba de balas, explicó que es esencial porque siempre lo intervienen mucho y hasta cambian cosas fundamentales, como le sucedió con ‘Antes del fuego’ (2015), película escrita por él y dirigida por Laura Mora. El productor siempre cree que hay que ser explícito y que el espectador es bruto, lo cual no es así. No hay que pensar que el espectador es idiota. Sin embargo, los productores no creen en sutilezas.

En los contratos está estipulado que el guionista debe autorizar los cambios. Sin embargo, eso no pasa. De hecho, en los contratos hay una cláusula que dice que el guionista puede reclamar los derechos patrimoniales de su obra, pero debe pagar mil millones de pesos, lo cual lo hace imposible, y con la única posibilidad de aguantarse. Por eso dijo que es importante respetar el trabajo del guionista, algo que Ciro Guerra siempre hace. Guerra siempre ha tenido claro que no es guionista, pero ha buscado un respeto por el trabajo de guion.

En el caso de ‘Silencio en el paraíso’, afirma que la elección del casting no le pareció la más adecuada, dado que los personajes eran más chiquitos y los actores son mayores. Lo que sí le pareció un acierto, fue el protagonista, Francisco Bolívar. En otro sentido que hubiera cambiado o afectado al guion, Cuervo contó que Colbert García quería que el protagonista fuera aficionado al cine y a Kill Bill, lo cual no hubiera tenido sentido con el personaje, pero el director quería hacerlo para poner algo de él mismo en la cinta. Sin embargo, y para suerte de Mauricio, no consiguieron los derechos.